¿Por qué no?

Las consecuencias de la Ley de Reforma del Estado en el sistema logístico argentino y la actual imposibilidad material de garantizar la navegabilidad por nuestras aguas

Por estos días está pasando lo que solo sucede en ocasiones muy excepcionales. Solo muy de vez en cuando en nuestro país, dos fuerzas contrarias generan una sinergia combinada. Por estos días, diferentes sectores políticos, algunos enfrentados entre si, diferentes personas, muchas que se detestan entre sí coinciden en la necesidad de incorporar el Canal Magdalena al sistema logístico de navegación argentino. Y no es para menos, hoy nuestro comercio interior es víctima de nuestra impericia. Necesitamos sacar nuestros productos hasta las márgenes de un país vecino para volver a ingresar a nuestra traza nacional. Ridículo? No, Argentina. Debemos haber perdido bastante la memoria con la pandemia porque esto que hoy todos reclaman fue anunciado por el actual Subsecretario de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante Leonardo Cabrera el 19 de diciembre del 2020. ¿Porque hoy todos reclaman algo que ya fue anunciado hace unas pocas semanas?

Eso no lo puedo responder pero vayamos más atrás, saltemos al 23 de julio del 2014 cuando veíamos la autorización del llamado a licitación del dragado del canal a través de la Resolución 600/2014 originada en la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables  a cargo de Horacio Tettamanti. El anuncio se justificaba con cada argumento que se repite hoy, solo que lo olvidamos. Evidentemente ninguno de esos anuncios fue realizado sino hoy el canal sería navegable y no se lo estaría reclamando desde cada rincón del país por cada agrupación que ama el concepto de soberanía. Pero vayamos más atrás, mucho más atrás, vayamos hasta el Siglo XVI donde en los croquis de navegación franceses se marcaba el camino al mar desde el Paraná por el mismo Canal Magdalena que hoy reclaman y antes de ayer anunciaban “Construir”. Definitivamente, estamos hablando de Argentina.

Carta de Oyarvide

El Canal no se puede Construir, está ahí, frente a nuestras narices y bien lo saben los baqueanos que basan su trayectoria en cartas náuticas que surgen del tenaz trabajo del cartógrafo vasco Don Andrés Oyarvide. Este geógrafo nació en Gipuzkoa  y falleció en el 1806 en pleno Río de la Plata en medio de un temporal dejando el legado de la carta de Oyarvide que se utilizó para la navegación hasta 1875 con pequeñas correcciones. El trabajo no se detuvo y en ese año sale una nueva carta “revisada, corregida y aumentada”  por José Murature, jefe de la Escuadra de la República Argentina. Allí se hablaba de profundidades iguales o mayores a 9 brazas (no pies). ¿Pueden creerlo? ¿Qué nos pasa? Es simple: Esto es Argentina y los argentinos suelen tener mala memoria o ser terribles turros.

Me pregunto ¿porque hoy?. Tal vez había que tapar el elefante en el bazar. Me parece que estamos frente a esos magos que chasquean los dedos y mientras miramos eso te sacan la billetera del bolsillo. Estamos a días de terminar una historia que avergüenza a cualquiera que haya gritado un gol de Maradona, termina por fin la Concesión del Siglo . Hace más de 25 años el Estado Nacional en un arranque liberal que le duro mas de una década le cedió la red troncal a una empresa en formación (sic) que se quedaba con todos los elementos para hacer dragado que poseía el país. No alcanzaba con ese curro entonces además le facilitaron las cosas a tal punto que se autofinanciaron cobrando peaje como si fuesen una autoridad pública pero para mejor de males, cobraron cada metro dragado mucho más caro que lo que se cobra en otros países. Sorprendidos? Esa es la historia de Hidrovia SA contada en solo dos oraciones.

Hoy estoy lleno de preguntas ¿Por qué hoy las opciones para mantener la navegabilidad en nuestras aguas dependen de importar servicios que se pagan en moneda extranjera encareciendo nuestros productos? ¿Porque las Cámaras Cerealeras y otros mas se sienten tan cómodos con los belgas que los explotan? Ya hemos visto los anuncios de Jan de Nul y su draga más ecológica del mundo, que notable.. ¿De que me sirve que lleve el pabellón argentino si no tiene puesto un solo tornillo fabricado acá? Perdimos el norte señores pero a los pibes hay que contarles que en este país ya se fabricaron muchas dragas en Mestrina y que con apenas 2,30 metros de calado dragaban hasta más de 20 metros de profundidad. Eso no es todo, deben saber los pibes que nunca habíamos dependido de un extranjero para dragar nuestros canales hasta que llego el Ministro Cavallo. Hay que contarles que una empresa publica no es mala palabra ni debe ser ineficiente y para ello abundan los ejemplos de ARSAT, INVAP, Aerolíneas Argentinas, BNA, YPF y otras mas. Pregunto una vez mas: ¿Porque no podríamos dotarnos de los elementos para servir al interés nacional? ¿Por qué no? ¿Tan inútiles somos o es que nos hicieron creer que no se puede?

Draga 14C del Ministerio de Obras Publicas trabajando en 1903

Tal vez debemos dejar de prometer tanto y construir más. Tal vez la salida a tanta flojera sea conformar una empresa pública de dragado que alivie esas tensiones que generan las licitaciones internacionales. De ese modo eliminamos los peajes percibidos por privados y financiaremos tal vez por menos plata a nuestras construcciones en astillero nacionales. Nos libraremos de esos conflictos de intereses entre funcionarios y empresarios que quieren dragar porque quieren cobrar y estaríamos hablando sinceramente de soberanía. A ver, bajemos las caretas, Soberanía no es navegar por nuestras aguas mientras tenemos que sacar dolares de otros lados para pagar los servicios de una empresa transnacional. Para mi y para muchos soberanía es otra cosa, es cuidar los intereses de los que viven en este país sin andar mendigando que nos ayuden a hacer lo que debemos.

Piensen un minuto, ¿Por qué no?

Cesar Briatore (*)


(*) Técnico Superior en Administración Portuaria (UTN) – Comisión directiva en Sindicato de la Actividad Naval Mar del Plata – Obrero naval

4 comentarios

  1. […] Hace unos días compartí en una nota una serie de opiniones sobre la controversia acerca del Canal Magdalena. Es evidente que es un tema sensible, hay mucha confusión en la opinión pública y se habla muchísimo de ciertas cuestiones mientras que de otras parece que sigue bajo un inexplicable manto de hermetismo. En esa nota toque varios botones de un problema complejo y parece que alguna tapita de algún botón estaba media floja, gastada tal vez. Algo pasó, resulta que toqué algún botón que se desarmó y soltó el resortito que tiene el coso de la escomúnica que pasa por debajo  del cuchuflo que trababa la Caja de Pandora. El día pasó a tener menos horas y todo empezó a correr más rápido. Ya no era una opinión sino un grito.. ¿Por qué no? […]

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