Un mundo de símbolos rotos

El activismo se rehúsa a la catarsis de la queja dando paso a reclamos transformadores por todo el globo.

Por Cesar Briatore

Enougth is enougth gritan con la voz afónica en el medio de una calle de New York. Suficiente es suficiente significa que ya no hay margen para concesiones. Se acabó y por ello abundan los símbolos rotos. Flamea una bandera invertida mientras por todas partes los policías honestos usan la postura de una maniobra de asfixia como símbolo de adhesión a las protestas contra la violencia de las fuerzas de seguridad. La rodilla en tierra con la mirada baja es la ruptura con ese pasado reciente que avergüenza e indigna de una rodilla sobre el cuello de Floyd y la mirada altiva hacia un celular por más de 8 minutos. La rodilla en tierra es un símbolo roto y resignificado. Se origina en el desprecio por la vida para configurarse en humilde empatía. Es la cruz de los cristianos que deja de ser un objeto de tortura romano para convertirse en amuleto de liberación y esperanza de millones. Los símbolos ordenan, generan pertenencia y estructuran culturalmente a las sociedades pero un símbolo invertido no es lo contrario sino algo nuevo. Es en definitiva la evidencia de un nuevo comienzo.

Protesta en Roma donde se exhibe una bandera estadounidense invertida

Están pasando muchas cosas nuevas y se manifiestan en nuevos símbolos. Un Cristóbal Colón desmoronado y arrastrado como escombro inservible es símbolo de una generación que no se conmueve con el progreso cuando está manchado con sangre. También le tocó la misma suerte a la imagen del esclavista Edward Colston, a una de Churchill en Londres y varias más en Holanda, no es casual. Ya fue suficiente. El que solo ve una contravención al patrimonio cultural no está entendiendo que hay una nueva sociedad que se rehúsa a rendir honores a los pilares del orden imperante porque en definitiva ese orden apesta. En algún punto se entiende que hay historia bañada con sangre que debe terminar para comenzar un nuevo camino. Los honores y veneración a un pasado violento no tienen cabida para la sociedad naciente.

Tic-Tac, el cambio es imparable y en un coche de Nascar dice #BlackLivesMatter igual que en decenas de espacios públicos del mundo. Esto no es una moda, se rebasó la copa y definitivamente no es una crisis pasajera en EEUU sino un reclamo que se globaliza con la velocidad de un Trending Topic. Subyace al mecanismo de poder imperante una sociedad superadora que volvió a conectarse con una olvidada ley natural donde la justicia no es negociable. Sin caudillos, sin mártires y sin estatutos las nuevas generaciones empujan un modelo resquebrajado con su sola presencia, es cuestión de tiempo que ocupen todos los espacios moldeándolos a su forma sin antes derribar lo viejo.

Gandhi puso de rodillas al imperio británico sin disparar una bala y comprometió a su potente industria de la indumentaria con el uso masivo de ruecas de diseño ancestral. Los hindúes no solo hicieron una guerra comercial puertas adentro sino que además ejercieron la libertad antes de obtenerla. Hoy pasa lo mismo en simultáneos frentes y con la ventaja estratégica de la carencia de liderazgos concentrados. Aquello que abogaba en Tanto potencial (ver penúltimo párrafo) se hizo realidad antes de lo pensado pero con un plus, los nuevos líderes no solo encarnan revoluciones del pensamiento en cuestiones muy específicas sino que además lo hacen a nivel global desde el vamos. Sus movimientos no crecen tímidamente desde lo local sino que repercuten instantáneamente a nivel mundial. Consiguen cobertura de los medios más destacados sin poner un peso, miles de réplicas de cada acción en las redes sociales y por si fuese poco, el reconocimiento de las más encumbradas organizaciones internacionales.  Nacen aguerridos líderes globales por doquier y la vieja guardia no sabe qué hacer contra ello.

Nacen aguerridos líderes globales por doquier y la vieja guardia no sabe qué hacer contra ello.

Greta Thunberg concientizando sobre el cambio climático, Malala Yousafzai luchando por la educación de las mujeres o Emma González alzándose enérgicamente contra las armas pasaron al terreno de la acción transformadora con algo en común: Empezaron a luchar por una causa desde adolescentes y antes de llegar a los veinte lograron impacto a nivel global. Pero hay muchos más, nombres casi desconocidos en el ámbito del deporte, la cultura, los negocios, la política y la ciencia que impulsan cambios profundos en cada sector con el sello característico de la fuerza de las convicciones. Cada uno es la punta del iceberg de un nuevo mundo que aflora inexorablemente avanzando a pasos agigantados.

Moziah Bridges, Rowan Blanchard, Ashima Shiraishi, Jazz Jennings, Basima Abdulrahman, Kwiri Yang, Abi Ramanan, Doreen Kessy, Adélaïde Charlier, Manu Gaspar, Karin Watson Ferrer son solo parte de una interminable fuerza creativa y transformadora del mundo, pretender hacer una lista completa es tan imposible como injusto. Hablamos de muchísima gente que viene contagiando conciencia y acción en los cinco continentes. No se rinden, no buscan reconocimiento y están teniendo un éxito indiscutible.

Hace pocos días pude escuchar a un amargo crítico conservador que anticipaba un fracaso del Grupo de Puebla y de la Internacional Progresista por carencia de financiamiento, el pobre no entendió nada. La conciencia, la visión superadora y el alma progresista no necesita finanzas para contagiar su entusiasmo. La que debe estar preocupada cómo financiarse es la derecha liberal que arremete con exclusión sobre los marginados porque estos se han organizado. Hoy las marcas más influyentes del mercado no se mantienen imparciales ante la violencia, la mentira o el medioambiente porque es importante para el público una posición honesta sobre esos temas sensibles. Los jóvenes lograron la masa crítica para lograr no ser ignorados y la rueda gira a su favor pero además se manejan con un margen de convicción que supera cualquier condicionamiento, lo de Timothy Aveni saliendo de Facebook fue solo un ejemplo cargado de cobertura que demuestra la libertad que brindan los principios.

Claro que debe preocuparse el establishment, hoy están a un paso de jugar de visitantes y lo saben. Son asediados en un terreno que no conocen y se les pide que den algo que no tienen. Sin dudas puedo asegurar que de tanto hablar de gobernanza global los rufianes perdieron el foco de ambos términos. Acumularon poder efímero, concentraron dinero que hoy no vale nada y pretenden controlar un tablero que no logran divisar hasta sus límites. Un caso de época y a modo de muestra es el de Sleeping Giants (@slpng_giants), un mecanismo cooperativo para eliminar publicidad de los medios que sostienen una posición discriminatoria o que falseen información. De pronto los amos de las Fake News se vuelven vulnerables y son los poderes corporativos mediáticos los que ven comprometidas sus finanzas dado que las empresas prefieren cuidar su imagen porque los mercados ya no miran el producto sino también la ética empresarial. No me regocijo con un espíritu de venganza, sólo veo bien encaminado a este mundo acostumbrado a vivir desquiciado que ha sido arrebatado por un puñado de ególatras colmados de avaricia. Su tiempo está acabando.

Viva por ello!!

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