El sistema funciona

Desde el New Age al Green New Deal, un camino de liberalización humana

El mundo se rompió dicen por ahi;  ¡Mentira, anda bien! Lo conocido, los mecanismos, el orden establecido, todo el sistema funciona bien, no se rompio nada, solo se está poniendo a prueba. Probar un velero no es sacarlo en un plácido lago un día sin viento, se prueban las cosas hasta el límite de sus capacidades y en ese lugar estamos. Estamos en pleno tifón y el velero navega perfectamente bien. Check system: OK.

Los bancos centrales del mundo están inyectando dinero al sistema para que el circuito económico no colapse a pesar de haberse detenido en buena parte el flujo comercial y productivo. Ese dinero va para un solo lugar, hacia arriba de la pirámide social. Hay dos formas básicas de inyectar dinero, una es directamente en el bolsillo del consumidor y otra en la caja registradora del productor. Se están haciendo ambas, por billones y billones en todo el mundo para que una vez que se active el intercambio comercial el dinero ascienda paso a paso un escalón más arriba. Ya sea que se pague un sueldo al empleado en cuarentena o bien que se rescate a una empresa multinacional todo el dinero irá a parar a un mismo lugar.  En definitiva, todo subsidio además de cubrir una necesidad hacia abajo favorece la concentración económica hacia arriba. Ya sea que el Ministerio de Desarrollo Social compre fideos para regalar o el ANSES te de el dinero para comprarlos en el comercio de cercanía el molino gana vendiendo la harina que se usó para fabricarlos. Es un molino que acopia producciones sin entrar en el riesgo de producir, que compra en un mercado que domina como pool de siembra, que probablemente evada impuestos, que además fuga divisas cuando puede o sostiene las campañas de los gobiernos de corte liberal para ser favorecido impositivamente. Vende siempre, vende cuando el producto se lo regala el Estado al consumidor, cuando se le facilita el dinero como asistencia social, cuando el asalariado gana su sueldo y de última si al molino le va muy mal el Estado sale al rescate para salvar las fuentes de trabajo con el apoyo de los sindicatos. Somos el perro que corre a su propia cola.

A raíz de la pandemia, el actual tifón sobre el velero, la Unión Europea asistirá con 500.000 millones de euros, Estados Unidos empezó con un programa por 8.300 millones de dólares pero para que no queden dudas largó una segunda red de contención por 2.2 billones de papelitos verdes. Argentina en el segundo trimestre del 2020 comprendido desde Abril a Junio destinará 1.7 billones de pesos en asistencia social mientras que Brasil en el mismo periodo para asistir a las Pymes lo hará con 9.300 millones de dólares (51,2 mil millones de reales). 

Todos los países hacen lo mismo, Rusia dispondrá 10.000 rublos por cada niño de hasta 15 años, unos 27 millones de beneficiarios. China no solo asiste dentro de sus fronteras sino que además emitió dos pagos millonarios hacia la OMS y anunció un plan por 2.000 millones de dólares para el resto del mundo sin contar las donaciones en material científico y sanitario. Según Ceyhun Elgin, director del Programa de Master en Economía de la Universidad de Columbia, Nueva York el gasto fiscal a nivel global se acerca a los US$7,2 billones.

Todo ese dinero es placebo de un día para el que sufre y poco despues sube por la pirámide social y se acumula en la cúspide poco a poco en cada transacción. Es dinero-deuda que se concentra en los cofres de los artífices del sistema que permiten algunos atisbos de justicia social en pos de la continuidad de la navegación. A los escépticos les recomiendo que averigüen quién está detrás de la FED, la Reserva Federal de los EEUU y así entenderán el circuito del dinero en su fase de bien de acumulación.

El sistema funciona, fluye dinero hacia arriba gracias a problemas estructurales sin resolver. Resolver la falta de agua en los barrios carenciados u otras necesidades esenciales detendría algunos flujos ascendentes de dinero ya que en comunidades organizadas productivamente el dinero circula horizontalmente como bien de transacción por más tiempo. La dinámica actual de dinero quemado es la resultante del diseño perverso de carencias generalizadas y la coyuntura lo pone a prueba a cada momento. Todo el dolor, las necesidades insatisfechas y las amarguras acumuladas se catalizan en gotas de dinero que ascienden hasta condensarse en un punto diminuto e inaccesible, un agujero negro que traga cada dividendo de la maquinaria global. Un no-lugar donde radica el poder por encima de todos.

El rol de los Estados más progresistas y los gobernantes más sensibles en esta mecánica es prácticamente inocua, cada cual se mueve dentro de los limitados movimientos que permite esta maquinaria. Redistribuir riqueza suena bien, ascendencia social también pero seamos sinceros, esas consignas son contrarias a la esencia misma del juego que juega la civilización. Y eso es así porque el juego no fue diagramado por la humanidad de forma civilizada sino por el contrario es el diseño de los poderosos en aquella hora del nacimiento de nuestra era. Esa sociedad disciplinaria descrita por Foucault sometiendo bajo el shock descrito más tarde por Klein da por resultado cada cosa que nos impacta hoy y deseamos cambiar.

Difícilmente podríamos resolver aquellos problemas estructurales que son inherentes al sistema si no es modificando el todo, eso es claro, y es probable que de este sistema se salven pocos elementos para ser reciclados. Pero ¿Cómo podríamos encontrar una solución si no detectamos el problema? Todas las energías de las almas bien intencionadas están desperdigadas en esfuerzos inútiles en combatir cada estrago que genera el sistema que los contiene. De algún modo querer mejorar las cosas es destruir el ambiente que nos rodea que además es por cierto bastante acogedor para muchos. Ahí el revolucionario se vuelve raro, peligroso, una amenaza y no ya para el sistema corrupto sino para la inmensa mayoría que acepta la inequidad. El que quiere corregir el sistema no es amedrentado por el director de un mega fondo de inversión sino por un par que prefiere seguir corriendo como un ratón en la rueda.

Hoy 8 personas son más poderosas que 8.000 millones, la población mundial

Lo mejor de este mundo lucha por una renta básica universal, por gravar la riqueza, por hacer sostenible el medio ambiente, por satisfacer los DDHH asegurando el acceso a cada bien esencial y muchas tareas loables más. Nada de eso por separado ni siquiera un masivo éxito simultáneo en cada una de esas áreas podrá cambiar el engranaje madre del sistema actual, la relación de poder del sistema sobre el individuo, la cosificación humana a través de la biopolítica. Hoy 8 personas son más poderosas que 8.000 millones, la población mundial. Fíjense en lo siguiente: Sacar un beneficio fiscal de la acumulación desigual de la riqueza no ataca la relación de poder, sin embargo ricos y masas populares tiran de la cuerda “Impuesto a las grandes fortunas” sin entrar en la discusión de la distribución asimétrica del poder. Perdemos el tiempo.

Lucha y esperanza

Noam Chomsky junto a otros referentes mundiales invita y aboga por un Green New Deal que se viene impulsando ya hace tiempo desde varias organizaciones, un nuevo velero. Son cientos de revolucionarios en decenas de países sin el compromiso de fondos corruptos que financien sus acciones. Es la democratización del poder, la diseminación de la responsabilidad sobre la diagramación del sistema futuro. Estamos haciendo un mundo Open Source donde las decisiones tienen una justificación desde la razón, la sostenibilidad y la justicia social. Donde las personas no son lo que tienen sino lo que ansían proyectar. 

Las nuevas generaciones preocupadas por el equilibrio ecológico y ambiental de la civilización escuchan a la experiencia de las canas que enseñan como hacer un nuevo acuerdo social. El Green New Deal implica trabajar, pensar y sobre todo escuchar, no hay espacio ni tiempo para gritar. Es un lugar donde lo importante es la condición humana y no el condicionamiento por género, raza o cultura. Un lugar donde el poder no lo tiene el que más posee, el poder lo tiene el objetivo buscado.

Pasaron menos de 100 años desde esa era de Acuario que prometía un nuevo Sol y hoy arrancamos desde más abajo todavía teniendo la certeza que el camino tomado fue el equivocado. La meritocracia, el individualismo y la acumulación alocada de engendros financieros no compran ni aire puro, ni vida ni felicidad. Me entrego sin haberme rendido nunca, me entrego sin renunciar a la lucha. Aporto desde la experiencia todo aquello que no hay que hacer pero no quiero trazar una sola línea en este nuevo plan. Mi generación, en términos generales, se equivocó o fracasó en la diagramación de un sistema apto para desarrollar la vida dignamente. Hoy me entrego a la juventud para que haga de este mundo el lugar donde les guste vivir y en lo que pueda los voy a ayudar. Me queda un solo deseo: Ojalá pueda ver a ese nuevo velero navegar.

Cesar Briatore

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