Soy un dinosaurio

Naci años antes de 1970 y soy de esos que alguna vez hizo una cola en el hall de un banco para hacer un plazo fijo y depositarlo en efectivo. Antes que eso, conocí la libreta de ahorro postal como opción al chanchito de ceramica enlozada y me compraba ropa en una tienda de Villa Urquiza donde un tal Ramón anotaba en una ficha de cartón el monto de lo que me llevaba y cuanto le dejaba a cuenta. Sin plástico, sin nube, sin intereses y sin documentos más que la confianza mutua. Yo sabía que en cualquier momento podía estrenar una camisa aun sin poner plata y el sabia que iba a volver a pagar. Más simple imposible, confianza.

Por esa época todo trabajo era de una u otra forma manual (hecho con las manos, manos humanas) y el empleo era más fácil encontrarlo que perderlo porque hacía falta manos humanas para hacerlo. Me acuerdo como hoy el ruido a mecanografía en las oficinas y los estantes con biblioratos para todo, ruido y cosas hechas por manos. En esa época sin internet ni reconocimiento de voz aparecían las primeras computadoras hogareñas que tenían capacidades desde 2Kb hasta ostentosos 64Kb en limitados universos de 8 bits. Todo estaba archivado en papel, desde un directorio telefónico hasta la contabilidad de todo lo que se imaginen.

Poco a poco IBM invadía con voluminosas terminales de computación que se cableaban a grandes armarios de cinta abierta y se daban los primeros pasos en la Inteligencia artificial siendo el futuro visible solo en las películas de ciencia ficción. Las fantasías futuristas narraban afianzadas relaciones de personas y máquinas antropomórficas que desarrollaban la vida en espacios comunes con una naturalidad propia de largos procesos de adaptación. En eso estamos. Nos estamos amoldando a un avance tecnológico que avanzó más rápido que la capacidad humana de adaptarse y lo vemos a diario cuando se juntan largas colas de jubilados para cobrar sus haberes en efectivo a pesar que se pueden manejar con dinero electrónico. Hay un futuro ansioso por imponerse y si no lo hace a su ritmo frenético es por la resistencia de las costumbres.

Pocos saben que fue de IBM, esa empresa que estampaba cada terminal en las oficinas públicas porque la estrategia corporativa es justamente esa, avanzar de forma profunda y esperar en la superficie. Hoy esa empresa que factura cerca de 80.000 millones de dólares anuales diversificó su ámbito de acción allí donde no se ve. El desarrollo de tecnologías que se usarán en las próximas décadas, cuando muchos como yo ya no estén poniendo resistencia. El mejor ejemplo de la estrategia corporativa a largo plazo son los servicios de core banking donde gestionan el funcionamiento interno de un banco X y uno Y. Un banco tendrá un slogan enfocado a los jóvenes empresarios con un logo rojo mientras que otro tendrá un slogan hacia las masas populares y logo verde, cada uno con su clientela, su mercado. Ambos bancos llegaron hasta allí por su propio mérito pero en algún momento de su historia han elegido por voluntad propia delegar el manejo interno para convertirse en meras carcasas que administran la interfase con el usuario, el nivel superior, el visible. La elección habrá sido tan dura como empañada de coerción porque para ser eficiente hace falta acceso a tecnología y el desarrollo de esta es un trabajo de dedicación exclusiva que hace apuestas al futuro haciendo pasos firmes sobre la tenencia de patentes para luego establecer estándares. Para estar en regla hace falta sellos y así es como se establecen en lugares invisibles las corporaciones que manejan a bajo nivel la información financiera, el otorgamiento de créditos, la ejecución de deudas y en definitiva el funcionamiento de un sector poderoso como el bancario. El banco X y el banco Y en la calle son competencia pero los mueve internamente un único motor del mismo modo que una misma empresa te pone dos marcas en la misma góndola. El cliente puede elegir entre precio y calidad pero el que vende es uno solo.

Si eso fuese todo sería poco y cuando se trata de desarrollar tecnología hay que ser amplios en las formas de aplicarla. El trabajo del desarrollo tecnológico de IBM es tan profundo que la utiliza tanto en la educación como en la predicción del clima, hablamos de manipulación molecular, desarrollo de materiales, computadores cuánticos, sistemas cognitivos y en todo ello está de lo que más han entendido: inteligencia artificial. Hay decisiones y procesos que usamos a diario que no interviene la mano humana, lo más loco es que no lo sabemos. Nos aterraría a la mayoría de nosotros entablar una conversación seria, fluida y profunda con una máquina pero la estrategia no es meternos miedo.

Ojos que no ven corazón que no siente

La idea es avanzar sin meter miedo y no necesariamente anunciando hacia dónde vamos, eso reduce la resistencia de los inadaptados como yo. La verdad es que nuestra realidad está profundamente determinada por decisiones despojadas de sentimientos porque ya no hay manos humanas ahí. Por estos días se habla mucho de la paciencia de Blackrock en esperar a un futuro gobierno en Argentina para negociar los bonos defaulteados, pero pocos saben quienes son estos señores que tienen tanto tiempo para cobrar. Es común ver acalorados conductores de TV hablando de fondos buitre pero eso dice poco y no sirve para mucho más que pudrirle la cabeza a Doña Rosa y a los Carlitos como yo que al otro día esperan un colectivo por un jornal. Ni buitres ni fondos ni señores, el problema es que para categorizar de forma correcta a nuestra sociedad debemos salir del modelo aquel válido hasta mediados del siglo pasado donde los estratos sociales lo eran todo, hoy la cuestión clasista se puso demodé. El modelo es mucho más complejo, ya no estamos en la escena con Hugo, Paco y Luis mal vestidos y con hambre haciendo changas para el Tío Rico que nada en una bolsa de monedas.

Que haya muchos pobres en relación a las capacidades productivas no es un problema distributivo sino sensorial

Es cierto que el 1℅ concentra las riquezas de la población mundial pero la desigualdad no es el modelo sino la consecuencia de él. Que haya muchos pobres en relación a las capacidades productivas no es un problema distributivo sino sensorial. El problema es que el que toma las decisiones no siente, no tiene manos y te lo explican ellos mismos. Laurence Fink el CEO de Blackrock explica que su plataforma de análisis de riesgos basada en inteligencia artificial determina ciertos rasgos comunes en las empresas que invierten. Habla de patrones y sesgos no visibles al ojo humano que determina el éxito de la inversión a largo plazo. Obviamente no se equivocan, junto a los otros dos fondos mayoritarios, Vanguard y State Street controlan el 90% de las empresas que componen el índice S&P500 y el 40% de todas las empresas americanas que cotizan en bolsa. No es difícil de entender solo que la mayoría interpreta el escenario con una receta caduca, lo artificial ordena a lo natural. Por otra parte Jan Fichtner y Eelke M. Heemskerk de la Universidad de Amsterdam lo explican claramente en Los nuevos propietarios universales permanentes, hablamos de gobernanza y control.

Mapa interactivo de la relación entre personas, empresas y controladoras de fondos de inversión. Link

El sistema productivo de bienes, el que genera buena parte del empleo es solo un diente en el engranaje de fabricación de dinero, ese sistema es controlado por el núcleo financiero, la inteligencia artificial genera la mejor ecuación para reproducirlo y entonces se pone en marcha el mercado de futuros. No hay villanos, solo hay eficacia libre de los nubarrones sentimentalistas. En el modelo clasista, de ricos y pobres, de empresarios y trabajadores deja de lado el actor principal de estos tiempos que es la tecnología. Nos comanda desde las sombras una tecnología que hace varios años está disponible y es capaz de generar bienes, servicios y tomar decisiones mejor que las personas. Hoy los especialistas en patologías advierten que sus diagnósticos basado en imágenes será en poco tiempo realizado enteramente por máquinas basadas en IA del mismo modo que hay cirugías que hoy día pueden ser replicadas por robots. Está ampliamente demostrado el uso exitoso de camiones no tripulados como así también los vuelos y travesías de buques autónomos. El manejo integral de plantas de distribución y almacenamiento con cientos de autoelevadores eléctricos danzando a oscuras para alimentar cintas a diferentes vehículos y hasta drones para servicio puerta a puerta. Miren cualquier vídeo de fábricas modernas y los operarios son inexistentes o peor aún, redundantes. La agricultura, la producción de animales y hasta las cosechas artesanales de frutos hoy pueden reemplazarse con maquinarias muy por demás eficientes que cualquiera de nosotros. Las máquinas no solo son baratas, rápidas e inteligentes, ingresaron al mundo del trabajo para quedarse y coparlo todo, solo es cuestión de tiempo que lo hagan todo. Y entonces, si el trabajo lo van a hacer las maquinas surge la pregunta:
¿Que harán próximamente las personas en este mundo para ganarse el sustento?

Cesar Briatore

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