Tanto Potencial

Preguntas para entender la violencia en Latinoamerica

Pueblos enteros bajando por una ladera, muchedumbres empujando una valla, testimonios desgarradores en una cadena de Whatsapp a falta de cobertura de la prensa internacional e interminables paneles de debate donde los más criteriosos pensadores denuncian la violencia institucional en América Latina; esto es lo que se ha vuelto la cara diaria de nuestra tierra. El común denominador en Chile, Ecuador, Bolivia, Haití y Colombia es que los muertos, heridos y detenidos son simples anónimos de un gran colectivo víctima de un desmadre social siendo el panorama más tétrico el pensar que todo pueda ser parte de lo mismo.

A riot police water cannon sprays water towards demonstrators taking part in a protest against Chile’s state economic model in Santiago, Chile, October 21, 2019. REUTERS/Ivan Alvarado

De ser así, si esa bala de goma que te deja tuerto de por vida es parte de una maquinaria regional entonces estamos errando en todo, en bajar la ladera, en empujar la valla y en llorar los muertos. Erramos al no percibir que bajar cien laderas o empujar mil vallas es el lugar donde nos quiere esa maquinaria, ocupados juntando heridos en vez de organizando un camino llano para construir un futuro..

La euforia de la vorágine diaria nos lleva a una montaña rusa de sentimientos donde un día festejas a Lula Libre y al otro día ves a Evo pidiendo asilo. No hay modo de actuar inteligentemente en semejante estado de convulsión quedando expuesto el único beneficiario de esta coctelera. Mientras la maquinaria nos saca de eje en cuerpo y alma el poder concentrado concentra aún más poder; no vaya a ser que el golpe que lastima no sea un fin sino solo un medio para que con la guardia alta no veamos la solución frente a nuestras narices. Golpe tras golpe el plan sigue su marcha y sumergidos en la paliza no recordamos que pasó hace dos minutos. No agarramos ritmo, no anticipamos un movimiento y vivimos jaqueados.

Cuando se lucha se pega donde duele, donde es significativo y es importante que veamos donde nos pegan, porque si no somos capaces de reconocer nuestras fortalezas al menos debemos saber dónde prefiere debilitarnos la contraparte. Debemos ver objetivamente donde nos pegan porque sino no sabremos donde tenemos nuestras fuerzas según la visión del contrincante. No puede ser casualidad los intentos reiterados de flexibilización laboral que no solamente dan facilidades a la contratación y el despido sino que además desarticula la organización sindical por ende la fuerza del sector trabajador, no son azarosos los intentos de privatización de los sistemas de seguridad social que además de ser un derecho adquirido son sustentados por aportes propios en su gran mayoría. No es casual el juego político de la derecha favoreciendo la polarización y la búsqueda de instancias de balotaje. Ya hemos visto que con una dosis suficiente de odio, individualismo y desinformación se puede llegar a emparejar bastante una cancha electoral al punto de lograr que la mayoría vote contra su propio interés.

Ahí se va entendiendo, se desarticulan las organizaciones del trabajo, se demonizan las organizaciones sociales, se reducen derechos, nos llaman Costos para aumentar Rentabilidad. Es más, la natural tecnificación reduce puestos laborales ordinarios excluyendo a los menos calificados, se precariza con economías de plataforma y a pesar de las devaluaciones que reducen costos comparativos no se generan nuevos puestos. De este modo se acota la oferta laboral desde diferentes frentes para que en la fila de aspirantes tengas tiempo de convencerte de ganar menos, te empujan al cuentapropismo y si llegas a tener éxito, te absorben el emprendimiento. Puro control.

Donde podemos golpear para que se sienta? Podríamos hacerle mella restringiendo algún consumo o parando las labores? Podríamos marchar pacíficamente aún más masivamente y que ello logre algo? Podríamos constituir estados más fuertes que limiten el avance de blablablabla.. Somos Lo Débil del todo, nuestros puños no pueden pegarle a algo tan focalizado y a la vez omnipresente como el Poder concentrado. Pegar donde debemos nos es imposible porque no sabemos siquiera dónde pegar. No les duele el perder algo de dinero porque lo tienen por demás y en lo que nos sentimos poderosos, que es en número y algo de organización, es poco lo que se puede lograr cuando del otro lado hay decisión de reprimir y avanzar.

Ahí es cuando se revela la verdadera dimensión de la masa organizada, nos sentimos poderosos al unirnos y al tiempo vemos que no logramos hacer cambios ni profundos ni permanentes. No somos efectivos ni mucho menos eficaces, el supuesto poder de las masa baja de categoría y deja de ser significativo. El Poder es la capacidad de alterar la realidad o los acontecimientos y el mundo no avanza hacia la voluntad de las mayorías. Al contrario, cedemos paso a paso en contra de nuestras aspiraciones y por momentos sin resistencia. No veo en nosotros ningún poder, no moldeamos el mundo a nuestra conveniencia. Nuestra organización y número no nos confiere ningún poder a lo sumo un suave potencial. Va sin animo de ofender, prefiero llamar las cosas por su nombre. Podríamos lograr algunos de nuestros objetivos, podríamos impactar socialmente con algunas de nuestras propuestas, sólo podríamos, en modo potencial. ¿Pero acaso no lo han notado? En lo que nos sentimos fuertes no es donde nos pegan, por el contrario, hay grandes consensos en la población que coinciden en aprobar los avances de las reformas laborales y/o provisionales, por ejemplo. Mi problema no es convencer a un fondo de inversión que no me trate como una variable de ajuste, mi condena pasa por mi vecino asalariado que repite convencido la necesidad de trabajar más por salarios que compitan en oriente.

Nuestra organización y número no nos confiere ningún Poder a lo sumo un suave Potencial

Por algo será que se denominan Poder Real y tiene que ser así porque hasta teniendo la manija del Estado nos cuesta hacerles cosquillas. No me estoy dando por vencido, soy realista al ver hombres y mujeres rociados por gases lacrimógenos en más de cuatro países latinoamericanos al mismo tiempo. Ahí no hay poder de masas, hay valentía y determinación en el reclamo pero en una inferioridad de fuerzas abismal.

Siguen las preguntas sin respuesta, ¿porque le cuesta a los pueblos ir hacia sus destinos con una pluralidad de dirigentes que aseguren la concreción de los planes? ¿En millones de brasileños hay un solo Lula y en toda Bolivia hay apenas un solo Evo? Peleamos ante un monstruo de varias cabezas, dueño del dinero del mundo, con todos los medios a su disposición, que pisotea sin las limitaciones que imponen los escrúpulos y lo hacemos ungiendo a un solo líder por país? Somos malos estrategas, definitivamente. El potencial al que le llamamos poder de masas no le mete miedo a nadie y nuestra torpeza es tan evidente que ya nos calculan inocuos. Esto tiene que ir por otro lado.

En primer término hay que sacarle el punto rojo de la frente a los líderes populares armando frentes colegiados compuestos por cuadros probos y leales a una idea madre. Por la seguridad de los proyectos de base popular se debe abrir juego urgentemente y ampliar las opciones de representatividad. En segundo lugar se debe profundizar la batalla cultural, nuestro golpe más certero no es hacia el éter donde creamos que reposa el poder concentrado sino en sus cimientos. Sus cimientos son compatriotas como vos y como yo que le hacen el juego al tirano todos los días diciendo cosas como ¿y porque tengo que mantener un hospital público para que lo use un boliviano?

Al tirano le importa poco quien se lleva puesta una gasa o de qué nacionalidad es un joven que se recibe de profesional en una universidad pública. Pero ese pensamiento ladino es el que mantiene el látigo en la mano del verdugo. Ese roce entre las capas de la desigualdad social son las vetas que mantienen separados esos sustratos sociales y no permite una amalgama bajo un sentimiento constructivo. No hablo de humanizar al oligarca sino de bajar a la tierra al pequeño burgués que critica el populismo pero se aprovecha de cada subsidio y mecanismo de promoción social que anda por ahí.

No veo otra manera de blindar nuestro sueño. Dejando manchas de sangre en las avenidas y respirando gases no vamos a ganar nada, al contrario, vamos a dejar ahí tirados a nuestros inocentes, mártires desconocidos que ponen el cuerpo porque el resto no pone el ingenio.

Imaginen por un momento a un poder concentrado que no sabe a quién apuntar con falsas denuncias porque hay una docena de líderes que acaparan indistintamente la mayoría de los votos y a su vez los payasos puestos por los tiranos no logran aglutinar los consensos para adueñarse del Estado porque hasta el mas conservador opta por su propio interés . Eso es una chance real, no exponer a los más débiles al choque contra patrullas armadas. Claro que este camino es más difícil, más trabajoso y comprometido, mucho más fácil es sortear el cuero de Don Nadies y dejar que nada cambie en un vaivén de rumbo fijo.

Cesar Briatore

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