El juez, el porteño y la cuestión

En el país de la grieta un No trae un Si y eso da comienzo a otra lucha de posiciones que no aclara nada.

Por Cesar Briatore

Días atrás un miembro del desvencijado poder judicial argentino tuvo la impronta de suspender las actividades de Rappi, Glovo y PedidosYa. Los argumentos sobran tanto a favor como en contra y aca, como tantas veces, lo importante no es tener razón sino ganar la batalla. El juez Gallardo adujo en un primer momento  que las empresas no cumplieron con requisitos administrativos a lo que el jefe de la comuna porteña le contestó que “están legalmente constituidas, pagan sus impuestos y son utilizadas por mucha gente”.  Si.., el jefe comunal oficio de defensor de las empresas a modo de abogado de una cámara de las start up.

La discusión se instaló, las empresas negaron todo, el juez comparó la actividad con los talleres clandestinos, las motitos salieron igual, Larreta menoscabo al juez por algún sesgo político y el magistrado amplió que rige una medida cautelar pero los que trabajan bajo ese sistema lo hacen en forma precarizada y sin control. Bingo, de armó la gorda! Entro un sindicato, todos los programas de la tarde hablaron de eso, estallaron las redes y los candidatos en sus cierres de campaña sumaron minutos al aire opinando de economías de plataforma. Manjar de los dioses servidos en bandeja de cartón.

Tengo por costumbre autolimitar la extensión de estas notas a 2 carillas de A4 con interlineado simple y espero volver a hacerlo aunque este si que es un tema complejo. El asunto es profundo y trascendental siendo fundamental ser precisos en varios aspectos. Acá más que nunca vale lo de Conclusiones alegres, mañanas tristes.

Empecemos con las cuestiones fácticas e indiscutibles. Por ejemplo que un acontecimiento económico sucede al confluir la oferta y la demanda en un mercado, básico. Uno de los factores que interviene en ese acontecimiento es el trabajo y este evoluciona o se adapta a los nuevos escenarios que propone cada época, lógico. El trabajo puede ser independiente, comunitario o en relación de dependencia y esta última forma tiene particulares restricciones dado que la relación contractual que determina la dependencia otorga derechos y obligaciones a ambas partes, el empleado y el empleador. A este marco legal se le puede criticar muchas cosas pero la sistemática búsqueda por parte de los empleadores para hacer trampa le da cierto crédito.

Seguimos con los hechos: cada actividad comercial parte de un modelo de negocios. Vale decir, si voy a poner un banco entonces se que voy a cobrar  una comisión por cada servicio, si voy a comercializar un producto fabricado por un tercero entonces voy a fraccionar lotes de mercaderías en porciones para el consumo y cobraré un margen de comercialización. El modelo de negocio de McDonald’s es apuntar a un público joven, gran despliegue territorial, velocidad de entrega y vinculación con modas de estación como películas de gran taquilla. La empresa despliega su modelo de negocios al marco normativo de cada país cumpliendo simultáneamente con la legislación local y su modelo de negocios, fácil.

Sigo con los hechos: la masividad del uso de los celulares inteligentes y los fenómenos globales de estandarización de costumbres genera que un servicio brindado con éxito en alguna parte del mundo busque expandirse en cada región adaptándose a cada particularidad. Además, y sigo con cuestiones indiscutibles, la llegada de cada nueva tecnología es disruptiva y provoca adaptaciones tanto bruscas como forzadas, en ese proceso el trabajo legislativo regula por detrás de las costumbres debiendo ser lo nuevo lo que debe buscar adaptarse a los cuadros normativos vigentes. 

El argumento del improvisado abogado de la cuestión erro en todos sus intentos como el que quiere explicar la teoría de la relatividad hablando del dulce de batata. Repasamos, estar legalmente constituido en la Argentina es tener número de CUIT, pagar los impuestos es el requisito de mínima aunque la evasión no es impedimento para trabajar y dar mucho trabajo es algo que se da en condiciones aceptables o también traficando drogas.

El juez no se quedó atrás porque la comparación con los talleres clandestinos no aporta nada. Ser monotributista no es en sí mismo estar precarizado. Se está precarizado cuando hay una relación de dependencia oculta bajo un fraude de registración laboral y esta no es una situación privativa de las economías de plataforma sino que viene de largo con miles de casos como los peones de campo, cosechadores, fileteros, tareferos  servicio doméstico y otros. Se habló del riesgo pero aun si los chicos que hacen Delivery se los registra bajo relación de dependencia el riesgo de la labor a destajo en la vía pública es igual de peligrosa. Me van a hablar de la ART pero ese es justamente algo que se está intentando sistemáticamente de eliminar en función de mejorar los costos pero no en estas nuevas modalidades de empleo surgido de las plataformas sino en toda industria y actividad comercial.  Seamos serios.

En definitiva, las plataformas digitales que generan empleo no son malas en sí mismas y cada caso es particular según el modelo de negocios. El caso Uber generó rechazos en todo el mundo pero la facilidad de generar ingresos extras trabajando un par de horas en tu propio auto no aplica del mismo modo cuando lo haces esporádicamente a cuando por estar desempleado te haces remisero como ultima opción. Antes de la aparición de las apps de deliverys los motoqueros paraban por horas en la vereda de una pizzería, Ellos subsistían con la suma fija pactada con el comercio y la propina que es una cantidad de dinero tanto irrisoria como impredecible que apenas puede alcanzar para reponer cada tanto una cubierta. Lo hacían sin ART, sin relación de dependencia con el comercio y con uso de casco bajo su propia responsabilidad.

Lo más interesante de lo ocurrido es el descuido estratégico en el que incurren las empresas al negar el listado de las personas afectadas al servicio, es sabido que lo primero que se hace al descargar esas aplicaciones es registrarse. Negar esa información a un juez no es más que un intento torpe de querer negar el volumen del negocio y por consiguiente su facturación. Eso ya no es un tema laboral sino penal tributario que no viene al caso. A lo que debe apuntar las autoridades tanto legislativas como judiciales es a desglosar el modelo de negocios y a ser atentos vigías de los derechos de las personas. Lo que si es de destacar es la intervención de un sindicato en medio del conflicto, un tipo de organización en peligro de extinción gracias a las reformas laborales y justamente a la aparición de formas flexibles de empleo. Parece que la vieja usanza de sumar fuerzas para ganar representatividad está más vigente que nunca y el modelo de progreso inhumano que no contempla la necesidad del salario fuerza a buscar en las raíces organizativas del siglo pasado.

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