Silencio! Pueblo durmiendo..

El Pueblo de Puerto Rico hizo esta semana lo que muchos otros ya hicieron en otros lugares y otros tiempos: imponer cambios políticos fuera de cronograma y en forma pacífica. Algo más común de lo que nos inculcan en los colegios porque “no vaya a ser que a los chicos les metan ideas raras..”

Por Cesar Briatore

Parece ser que formar ciudadanos que son capaces de defender sus derechos es demasiado heavy. Que está mejor visto que un niño, que por su edad está  en estado de permanente formación, tenga que perder días lectivos por un techo que tiene goteras, que se acostumbre a tomar clases con una frazada en los hombros por falta de calefacción o que no quiera faltar un día de lluvia porque por lo menos almuerza. No exagero y se también que es difícil de entender para el que tiene la dicha de mandar a sus hijos en combi o en auto a un elegante colegio privado. Sepan mis amigos que también pasan cosas extrañas en los barrios.

Probablemente si educamos a nuestros hijos bajo otros estándares tendríamos otra sociedad, después de todo si el experimento falla tendríamos resultados muy pronto como para rectificar. Parece que nadie se percata que hemos construido una sociedad demasiado mansa siendo que hay sobrados motivos para aguerrirse (*), la cual es una palabra obsoleta por si les interesa buscarla.

Parece ser que Argentina no reacciona como lo hacen en otras partes del mundo excepto cuando no le conviene. Nuestro país no reaccionó como otros países ante el escándalo Panamá Papers o Wikileaks pero si fue parte silenciosa del Plan Cóndor y cada ola liberal que arrasó la región. Probablemente haya un componente cultural por la fuerte herencia proveniente del crisol de razas pero a la cultura la moldea la educación y estamos salidos del molde Mansitos.

La OCDE testea a nuestros hijos con las pruebas PISA y además adherimos a otros programas internacionales como PIRLS, ERCE, ICCS, TIMSS, ICILS entre otros tantos programas nacionales. Todos bajo la lupa para evitar alguna falla en la línea de producción de los Ciudadanos Mansitos. A esa lupa que tiene nuestra sociedad en desarrollo hay que sumar  las herramientas tecnológicas de manipulación de Big Data donde se individualiza el mensaje a la medida de cada oído a través de redes sociales, motores de búsqueda, telemarketing y medios digitales de información. Con eso se envasa y etiqueta partidas y partidas de gente mansa.

Fragmentados y mansos es el mejor combo que puede pedir un usurpador para una operación limpia y rápida. Lo más triste es que no hace falta mucho para defender un derecho o hacer un cambio profundo y a la vez, como si fuera poco,  pacifico. La experta en ciencias políticas de la Universidad de Harvard, Erica Chenoweth, descubrió que el número mínimo para crear una masa crítica capaz de lograr ser atendidos en sus demandas pacíficas es tan solo del  3,5% y sin embargo la mayoría de la población argentina juega al No te metas.

Acá no pudimos hacer algo simple como un juicio político a un presidente de la nación cuando se había demostrado sobradamente que había mentido en cada promesa de campaña. Logramos juntar miles de firmas y el patrocinio del mejor jurista constitucional que se pueda pagar sin embargo la propia clase política (incluida la más reaccionaria dialécticamente) no apoyó la iniciativa. Todas las fichas a la trituradora de las esperanzas.

Acto seguido el país se cayó en una espiral inflacionaria, se derrumbó del mercado interno, cierre de fábricas, despidos, endeudamiento externo, emisión descontrolada, tarifazos, hambre, represión, montaje mediático  de mentiras, espionaje paraestaral, persecución política, prisión express sin condena y toda una serie de hechos evitables si nos hubiésemos consolidado en ese 3,5%.

Estamos inmersos en un juego global que se juega con reglamento y referí local. Acá puede pasar cualquier cosa: que elijamos el martirio o que nos dejemos arrebatar un triunfo. Que teniendo las herramientas nos agotemos gritando por ayuda o que nos creamos que no hay otro destino. El individualismo, la idea de meritocracia y la corrupción estructural favorece que recibamos al usurpador con una taza de té y pantuflas. Deberíamos dejar de ser tan mansos regalando la ventaja de la inacción. Deberíamos dejar de temer lo que puede pasar después de eso que no vamos a hacer. Deberíamos confiar en que un reclamo es tan pacífico como masivo logre ser y el camino de la fragmentación es el terreno del perdedor a manos del violento. Deberíamos dar un ejemplo de tamaño generacional a nuestros niños y mostrarles por una vez que es esa palabra obsoleta Aguerrirse.

(*) Es un verbo pronominal de uso obsoleto, se define como hacerse sobresaliente al infortunio enfrentando y resistiendo ante las adversidades.

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