No escapen, Laburen!

Por César Briatore °

Se dice que la historia no vuelve atrás, que la historia se repite cíclicamente y también que hasta se puede reescribir.

Los náufragos en el Mediterráneo escapando de la miseria bajo riesgo de una muerte casi segura ya pasó, es una historia repetida. Esto que vemos en directo por CNN no es muy diferente a las migraciones forzosas de hondureños en caravanas a través de varios países o los balseros cubanos escapando durante décadas. Es cierto que la migración es un fenómeno natural de supervivencia, de hecho, la sociedad argentina es producto de una gran migración europea a fines del siglo XIX.

Podemos saltar hacia adelante y hacia atrás varias veces para ver lo mismo pero no se trata de un persistente capricho del tiempo en replicar los momentos. Debajo de las repeticiones no hay solo una sucesión de errores humanos sino algo más profundo que es nuestra propia conducta como especie. Somos sensibles, creativos, comunicativos como también tiranos, territoriales y violentos. Proclamamos libertades y también sometemos a otros o al menos dejamos que pase, que en definitiva, es lo mismo.

Ser humano es ser contradictorio y la obra de ello se llama civilización.

Las migraciones forzadas son parte de nuestra obra como especie y siempre ha sido emergente de conductas avaladas por la ley. Pasó con los aborígenes mapuches en Chile durante la Guerra de Arauco y con 3.000 miembros de los pueblos ancestrales de la Patagonia que fueron arrancados hacia Buenos Aires (separándolos por sexo para evitar la procreación) luego de la Campaña del Desierto iniciada en 1879. Apenas un par de episodios más que culminan lo iniciado en América con doce millones de esclavos traídos en barcos negreros como mano de obra gratuita entre los siglos XVI y XIX. Pero no hay que ir tan lejos en el calendario para hablar de trabajo esclavo.

En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, EEUU se percata que tenía un gran faltante de mano de obra en el campo y en su red ferroviaria, resultaba que muchos de sus trabajadores estaban muertos, amputados o en el frente disparando municiones. Nada que no tenga solución; miraron al sur y firmaron con México el acuerdo para implementar el Programa Bracero. A los campesinos mexicanos los llevaron a la tierra de la libertad, los hicieron trabajar en condiciones deplorables y para completar el menú: No les pagaron lo acordado. Los trabajadores latinos se quejaron, se organizaron, probaron que tenían razón y finalmente lo mismo: No cobraron. Eso les pasa por latinos, bajo la ley y por no leer la letra chica. Vaya nomas! Sin sopa y a la cama.

Esa historia terminó pero se volvió a repetir inmediatamente porque en definitiva había resultado más que provechosa para Norteamérica la mano de obra barata al sur del Río Bravo. Entonces los yanquis tuvieron una idea brillante. Como su necesidad ya no era mano de obra para servicios agrícolas sino era mano de obra en líneas industriales entonces perfeccionaron el modelo. Ya no hacia falta traer a la persona sino que bastaba con llevar la materia prima y traer el producto terminado. Nacieron las maquiladoras. Enclaves en suelo mexicano donde se ingresan insumos sin pagar derechos aduaneros y vuelven a salir de forma no gravada las mercaderías listas para su distribución. No hace falta agregar que las condiciones laborales en esos sitios son infrahumanas y se trabaja en condiciones miserables. El consumo energético, los desperdicios industriales, la contaminación y todo problema referente a la mano de obra es problema del Sur mientras que la rentabilidad es del Norte. Bingo! Ni siquiera tuvieron que inventar la palabra para ese nuevo artilugio porque Maquila era la práctica del medioevo español para pagar el trabajo del molinero de granos con la harina que el mismo fabricaba. O sea, un precursor en la flexibilización laboral y una historia más que repetida. Repetición que cansa y anestesia.

Vivimos en un mundo acostumbrado al éxodo, a los esclavos y al negocio a su alrededor. Por cada migración hay una realidad insoportable y por cada puñado de sometidos hay un explotador que lucra con ello. La secuencia no termina con la foto de Aylan Kurdi ni su triste historia de solo tres años. Repetimos el abuso de poder, nos enteramos de ello vía wifi y dejamos que pase. Y somos tan ingeniosos que somos capaces de crear nuevas formas de aplastamiento y tan ingenuos para tolerar los argumentos, una y otra vez.

España que es receptor de migrantes a diario y que por su historia sabe bastante de esclavitud abrazó una reforma laboral que permite que sus jóvenes trabajen tan salteado que son indigentes pero con empleo, eso si, un empleo flexible, un empleo tan flexible que no genera ni siquiera un sueldo magro. Aplacó tanto la gama de derechos laborales que hirió de muerte la expectativa que se pueda tener respecto a vivir en relación de dependencia.

Hace 70 años, de la mano de Getulio Vargas el país hermano de Brasil inició una carrera de productividad que logró posicionarlo como el más poderoso de la región. Pero en noviembre de 2017, bajo una oleada regional, un presidente liberal en lo económico e interino en lo formal se puso en marcha una gran reforma laboral que tiende a la flexibilización pero ante todo es claramente antisindical. El Lawfare había valido cada centavo.

La lista de nuevas y viejas formas de sometimiento podría seguir hasta completar varios tomos pero lo crucial es entender la mecánica, la motivación y en definitiva adelantarnos a la próxima zancadilla. En Argentina estamos en la antesala de una Reforma Laboral que es eufemismo de Violación de Derechos Laborales y no les alcanza con eso. Se viene también una profunda Reforma Previsional que será en el Durante, un Gran negocio y en el Después un descomunal descarte de personas. Parece que no aprendemos nada, ya vimos a fines de los 90’s la salida de familias enteras escapando de esta tierra rica y el trabajo que costó repatriar a los científicos. Sin embargo las reformas avanzan y empujamos hacia la salida de emergencia a los más fuertes, a los más jóvenes y a los más preparados.

En otro momento, esto ni se plantearía. Ahora es fácil, los trabajadores no conforman un Movimiento Obrero Organizado, estamos golpeados y fragmentados. Los sindicatos molestan pero no son contundentes. Las nuevas generaciones se suman a los modelos de economías de plataformas y la falta de empleo es un callejón sin salida que tomó a toda velocidad el mundo industrializado. No sé si esta pelea puede darse sin resolver antes cuestiones de origen, asumir responsabilidades y plantear un modelo sustentable. Los trabajadores están en jaque. Los historiadores en un futuro cercano podrán decir si este cuento se repite o finalmente pudo reescribirse.

° Técnico portuario, miembro de SANAM y Obrero naval.

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