Contemplamos la caída de nuestra moneda sin reacción

El pueblo argentino contempló durante los primeros días de Mayo  un giro en la suerte del país, un baño de realidad que demostró el fracaso del rumbo económico propuesto.Dc7sZaMXUAACF1s

Por César Briatore 

Con Mayo se acabaron los días donde el aumento del tipo de cambio era parte de una fluctuación dentro de los márgenes que proponía un modelo liberal para pasar a ser la principal preocupación del Banco Central. A pesar de los comunicados oficiales que hablan de serenidad, confianza y una turbulencia finalizada, el BCRA aplicó todas las herramientas monetarias restrictivas disponibles para calmar la sed de dólares y con esos pesos así recuperar, aunque sea en parte, aquel mercado de letras que se convirtieron en un salvavidas de plomo al haberse frustrado todas las expectativas de crecimiento. La novedad de fondo no es el aumento del dólar, la pérdida de reservas o lo insostenible del endeudamiento por desajuste fiscal, la novedad es que el mercado tuvo que ser intervenido por el Estado porque sino se lo llevaba puesto al más liberal de los gabinetes.

La escalada del dólar hizo notar la fragilidad del principal banco argentino al ver en ocho días consecutivos como se escurrían las reservas que tienen en gran parte una condición de irreal por ser su origen el endeudamiento.

Por definición, una reserva es lo que se tiene y no se toca. Si la reserva se constituye con fondos no propios, prestados, eso no es reserva sino un stock financiero, un capital de trabajo necesario para darle liquidez a la operatoria comercial. Esta distinción conceptual hoy no se aplica cayendo en una especie de relato tecnicista que nos aleja de nuestra real situación como nación.

Debemos apartar de la cuenta al mes de Mayo porque todavía no terminó, pero el BCRA desde el 1 de enero al 30 de abril se desprendió de USD 5.400 millones que pasado a pesos es el monto de 1.125.000 jubilaciones de todo un año. Pero lo grave es la actitud frente al comportamiento del dolar. Durante meses pretendieron desvincular el tipo de cambio de la inflación para después de dos años y medio reconocer que hay un corrimiento natural de los precios en pesos según el dolar. Algo mas que un fracaso discursivo, un globo que estalla en la cara. Pero el gobierno no estaba interesado en planchar la moneda estadounidense para contener los precios del mercado interno, de hecho la devaluacion del peso es beneficiosa a los efectos de licuar el déficit fiscal creciente. El interes en plagar la plaza cambiaria de dolares era para que el precio de salida del Carry Trade sea rentable y no un “corralito” a los inversores financieros. Es mas, cuando se ofreció divisas por encima de lo demandado se fijo un precio intermedio entre lo requerido por los agroexportadores y los capitales golondrinas, pero para hacer la oferta aun mas interesante se fijaron tasas de interes despampanantes.

Luego del martes negro o SuperMartes como prefirieron titular, ese día donde vencían unos USD 30.000M en Lebacs el círculo se perfeccionó. La renovación de la totalidad de las letras se promocionó mediaticamente y hasta en columnas supuestamente calificadas como un alivio económico y una fortaleza política. Para completar la kermesse hubo populares formadores de opinión que salieron a hacer gala de su obsecuencia en una clara mendicidad por conservar el sostén de la pauta. Pero no fue gratis, los números no mienten, Mayo fue desastroso para el país.

Esta renovación de títulos fue la seña que necesitaban los especuladores financieros para saber que la bicicleta sigue. Y sigue más rentable aunque también mas cara que nunca para su pueblo. La acuciante seguidilla de vencimientos de letras no terminó ese martes, tenemos un vencimiento por mes de esos títulos pero con el agregado que esas deudas no pagadas se financian con nuevas deudas llamadas BOTES que en un exceso de cinismo emitió el Estado Nacional.

Tenemos Reservas que se deben, Letras que dieron gran rentabilidad pero son cubiertas con Bonos, inmensa cantidad de créditos UVA con una mecánica de actualización que se anticipa como una crisis hipotecaria, una emisión que no afloja en nada a los niveles criticables de la administración anterior, un gasto fiscal desproporcionado a la recaudación, balanza comercial negativa, alta taza de interés bancario y crediticio, un crédito Stand By del FMI y el ingreso de los fondos Black Rock como dueños de una porción importante de nuestros devaluados pesos. Son todos problemas de política monetaria. Todos males autoinfringidos mientras solamente miramos.

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